lunes, 5 de diciembre de 2016

XXX

Se metió de un salto en el agujero y empezó a escarbar, con cuidado mas con prontitud, a fin de que no se hiciera de noche. Pero no lo consiguió, ya que ahora, con todo el esqueleto extraído por fin de la arena, tenía que valerse de la pobre iluminación verdosa de la pantalla de su GPS para poder ver. Alumbraba la calavera que tanto le cautivaba y confirmó lo evidente: se trataba de uno de esos duendes, el duende que murió en la lucha contra el neandertal. Se apreciaba perfectamente el agujero en el cráneo, ocasionado por su rival hombre. La escena era de lo más aterradora; aún con el cielo totalmente despejado. sin una gota de lluvia ni rayos que iluminasen la noche a fogonazos, Cristock sentía un escalofrío que parecía no tener fin. Salió del agujero por última vez y lo rellenó rápidamente con tierra y ramas.

Camino a casa, y con el saco de huesos a su espalda, intentó despejar alguna de las muchas cosas (basura) que tenía en su cabeza, pero se bloqueaba a cada instante y no hacía más que acumular estrés. Se sentía mal por seguir manteniendo todo esto en secreto. Los momentos con el bueno de Rocco le habían hecho reflexionar sobre el sentimiento de culpa que estaba acumulando día tras día con su familia. —¡Pero no puedo cagarla ahora...!—


Llegó a la casa rural y su mujer e hija lo estaban esperando en la puerta, muy nerviosas. Su mujer le gritó que dónde estaba, al tiempo que echaba una rápida mirada al saco que Cristock ya ni osaba ocultar, pero que sí pretendía mantener en un segundo plano de interés. El hombre gesticuló todo lo que pudo mientras explicaba lo sucedido, todo cierto a excepción del contenido real del saco, que sustituyó por supuestas rocas supuestamente necesarias para la supuesta investigación geológica que está llevando a cabo. Eleanor continuó un buen rato reprochándole la tardanza a su marido y gritándole que no le importaba su “maldita investigación”. Al tiempo, su vista se detenía cada vez más en el saco. Cristock agachó la cabeza y se metió rápido en casa simulando en parte que estaba arrepentido para así poder salir de la situación. —Voy a darme una ducha.—